Alguien que cuente mis lunares…

Publicado: 21 agosto, 2005 en Mujer

 

De nada vale si no cuenta tus lunares…

Una de mis frases favoritas de Marea es esa, la canción no me conmueve especialmente pero desde la primera vez que la escuché, esa frase se me quedó grabada en la cabeza.

Me gusta porque me parece la respuesta ideal para decirla con una sonrisa de oreja a oreja, para decírsela a Vero cada vez que me hace la mítica pregunta:

– ¿y qué te aporta? (refiriéndose siempre a enrollarme con desconocidos)(Cara de desaprobación y desprecio)
– Que ¿qué me aporta? (cara de incertidumbre)
– Pues me aporta saliva y pasármelo bien un rato y me aporta excitación y me aporta sentirme la reina por unos momentos, y me lo paso bien… (Y lo que nunca digo pero debería empezar a añadir con una enorme sonrisa es que “Pero a pesar de todas estas cosas maravillosas que me aporta, sé que de nada vale si no cuenta mis lunares”)

Vero no es de esa clase de chicas que se enrolla con cualquiera que le parezca atractivo, ni se acuesta con chicos en la primera cita. A Vero le inculcaron que una chica no sólo debe ser decente sino parecerlo, le inculcaron que los hombres sólo quieren UNA cosa y que cuanto más difícil les sea conseguirla más tiempo se quedarán a nuestro lado.

Vero no concibe el sexo por deseo, la educaron para buscar el amor en mayúsculas, para encontrar un hombre que la quiera y la proteja, un hombre que le haga el amor y que la escuche, uno con el que poder hablar de cualquier cosa y en el que apoyarse cuando las cosas vengan de lado. Un hombre al que apoyar toda la vida, uno al que serle fiel…

Por eso ella ahora, no concibe cruzar la mirada con nadie en un bar y media hora después estar revolcándote con él en cualquier superficie horizontal. No concibe hacer el amor, vestirse e irse cada uno por su lado; no concibe que te arranque las bragas nadie del que no sepas nada, nadie que no te ofrezca garantías de estabilidad al menos a medio plazo…

No siente esa brutal llamada del deseo que se presenta a veces en forma de absoluto desconocido, y si llegase a sentirla la reprimiría como si estuviese exorcizando al mismísimo demonio.

No entiende “¿qué te aporta?” estar equis tiempo besándote con alguien que no conoces de nada, no entiende “¿qué te aporta?” dejar que te haga un dedo o hacerle tú a él una paja, no concibe el sexo oral entre desconocidos, no cree que follar con uno “te aporte nada”.

Y cuando termino de contarle con pelos y señales uno de los mejores rollos de mi vida (juraría que fue esta vez cuando con más cara de desprecio y desaprobación me miró mientras me hacía la preguntita), se me queda mirando con cara de “queteaporta” y me dice: “¿y qué te aporta Susi?”

“Jo-der!! Llevo tres cuartos de hora contándote lo que hicimos, llevo casi veinte horas sonriendo con esta sonrisa de imbécil que parece que se me va a salir de la cara, y ¿todavía me preguntas qué me aporta?”

Precisamente ese rollo me aportó todo lo que podría aportarme una persona. Durante un tiempo bastante limitado, eso si, pero me aportó de todo.

Durante las horas que estuvimos juntos me trató como si no existiese nada más en el mundo (ni tan siquiera su novia), como si yo fuese lo más maravilloso que pisaba la tierra, lo más guapo, lo más divertido, lo más sexy. Y él, el más cariñoso, el más tierno, el más entregado.

Hablando de todo sin promesas, con el realismo siempre por bandera, sabiendo que en cuanto nos diésemos el último beso él volvería con su novia y yo con mi vida.

Me habló de amor y de mentiras, me habló de su trabajo y sus amigos, pero sobretodo me habló de nosotros en aquel momento y en aquel lugar. Porque no existía nada más, aunque afuera todo fuese como siempre.

Me abrazaba y me decía lo a gusto que estaba conmigo; me daba besos en el papo y luego me miraba sonriendo. ¿Sigues preguntándote “que me aporta”?

Ese fue el rollo más tierno de mi vida, también el más sexual, el que más sabía lo que hacía, el que más paró el mundo durante equis horas. El que me hizo llorar cuando al despedirme me dijo “al llegar a casa piensa un poco en mi”, el que me dijo “me gustaría pedirte el teléfono y llamarte mañana, pero no puedo prometerte eso”.

El que contó todos y cada uno de mis lunares…

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s